El 24 de junio de 1999 a las 20:00 horas se estrenaba “Federico: coreografía lorquiana en cuatro escenas y un poema”, presentado por el Conservatorio Profesional de Danza de Granada.

En el programa de mano se podía leer lo siguiente:

“Un año después de los cien, Federico ha desaparecido, o al menos lo ha hecho del primer plano de esa efímera actualidad que todo lo invade. No. Federico debe permanecer fuera de modas y fechas, de inauguraciones y discursos… Si en algún sitio debe encontrarse esencialmente, inmutable, para siempre, es en un teatro, por humilde que sea, representándose. Federico es y está en sus obras. “El teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana y al hacerse, habla, grita, llora y se desespera”. Tal vez Federico debiera haber añadido a esta definición algo más, “…y baila”. Bailar a Lorca. Bailar con Federico y sus personajes, esa es la propuesta coreográfica de esta obra. Y a través de la Danza intentar transmitir todas aquellas pulsiones y sentimientos que Federico, en su fugaz existencia, dejó en sus obras, en los teatros…”

Y ahora dejemos que Federico baile, y grite, y llore y se desespere.

Guión original, adaptación y selección musical de Jesús Labajo Yuste.